Algunas pinceladas sobre la disfunción sexual

La conducta sexual humana está condicionada por muchos factores más allá del impulso y el deseo. Las reglas sociales, el respeto, las expectativas, las creencias del amor romántico, los estereotipos...pueden afectar a que una persona no tenga la conducta sexual deseada.

Los problemas de pareja, problemas laborales, problemas de autoestima entre otros puede alterar la conducta sexual y en muchos casos hacer desaparecer el deseo. Esta conducta alterada puede ser a su vez la causa de otros problemas a nivel personal o de pareja.

Por tanto, en muchas ocasiones un problema sexual es un síntoma de otro trastorno o problema.

En la respuesta sexual humana hay cuatro fases bien diferenciadas:

Fase de excitación: Se desarrolla a partir de una estimulación física o psíquica. El factor estimulante es muy importante para se produzca un incremento de la tensión sexual durante el ciclo. Si la persona no siente excitación las otras fases no se van a dar de manera natural.

Fase de meseta: La tensión sexual se intensifica y llega al máximo, después de lo cual aparece el orgasmo. Si el estímulo o la canalización son inadecuados o si el estímulo es interrupido, el individuo no llegará a obtener el orgasmo y se pasaría de una fase de excitación a una fase de resolución sin orgasmo.

Fase de orgasmo: Se limita a escasos segundos durante los cuales la vasocongestión y la miotonía desarrolladas por el estímulo sexual son liberadas. Representa el máximo de tensión sexual. Hay grandes variaciones en la duración del orgasmo femenino, mientras que en el hombre tiende a seguir modelos estándares de reacción eyaculatoria con pocas variaciones individuales.

Fase de resolución: Es el período de pérdida de tensión, es un período de inexcitabilidad. La mujer tiene una respuesta pontencial que le permite volver al estado de orgasmo si se reaplica un estímulo efectivo, pero en el hombre esta fase incluye un período refractario. La reestimulación efectiva a altos niveles de tensión sexual sólo es posible después de terminar este período refractario.

Los problemas sexuales suelen aparecer en la fase de excitación o en la fase de orgasmo. Entre los trastornos más habituales nos encontramos con los siguientes:

DESEO SEXUAL INHIBIDO: Ausencia de deseo sexual. Esta disfunción es más habitual en la mujer, pero también se dan en el hombre. Las causas pueden ser físicas, aunque en un alto porcentaje de ocasiones la causa de la falta de deseo sexual es de tipo emocional.  

DESEO SEXUAL INHIBIDO: Ausencia de deseo sexual. Esta disfunción es más habitual en la mujer, pero también se dan en el hombre. Las causas pueden ser físicas, aunque en un alto porcentaje de ocasiones la causa de la falta de deseo sexual es de tipo emocional. 

DISFUNCIÓN ERÉCTIL: Incapacidad para alcanzar una erección suficiente como para poder tener una relación sexual. El miedo a no tener erección puede estar detrás de esta disfunción.

INHIBICIÓN DE LA EXCITACIÓN SEXUAL: Se produce cuando no hay lubricación vaginal ni dilatación. Muchas veces es por causa psicológica, pero también es habitual el problema hormonal.

ANORGASMIA: Incapacidad para alcanzar un orgasmo.

EYACULACIÓN PRECOZ: El hombre no tiene control sobre la eyaculación y lo hace antes de la penetración o inmediatamente después.

VAGINISMO: Se produce un espasmo muscular del tercio externo de la vagina que la cierra e impide la penetración. En muchas ocasiones suele ser una fóbia a la penetración.

La mayoría de trastornos de la conducta sexual tienen una raiz psicológica, por ello el tratamiento cognitivo conductual y la utilización de herramientas como la hipnosis pueden ayudar a mejorarlo o solucionarlo.

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